CARÁCTER ECUMÉNICO

Ecuménico viene directamente de la palabra Oikoumene , que significa universal, la tierra extendida por todo el orbe, donde viven las personas, los animales, las plantas, las gentes de todas las razas y condiciones, los ríos, lagos, bosques,… Sólo en esta clave de universalidad, pluralidad y apertura inclusiva a todos, podemos acercarnos a la unidad y a la comunión que Jesús quiere que vivamos hoy. “El empeño por el restablecimiento de la unión corresponde a la Iglesia entera, afecta tanto a los fieles como a los pastores” (Decreto sobre el ecumenismo del Vaticano II Unitatis Redintegratio). El pasado domingo 18, (comienzo de la semana de oración por la unidad) Benedicto XVI manifestó que “el compromiso ecuménico es todavía más urgente hoy para dar a nuestra sociedad, marcada por trágicos conflictos y por lacerantes divisiones, un signo y un impulso hacia la reconciliación y la paz”, e invitó a orar “con mayor intensidad para que los cristianos caminen decididamente hacia la plena comunión entre sí” y alentó a todos los católicos para que “no se cansen de trabajar para superar los obstáculos que todavía impiden la plena comunión entre todos los discípulos de Cristo”. El cristianismo no puede afrontar el siglo XXI con la realidad de las Iglesias divididas: permitir hoy que continúe es una violación de la voluntad del mismo Jesucristo.
Es el espiritu el que nos está llevando a encarnar la universalidad plural y diversa a la inclusión de todos los seguidores y seguidoras de Jesús en el amor, el abrazo universal fraterno y en la lucha por la Justicia.
Si aprendemos a ” negarnos a nosotros mismos” al estilo del maestro, y a seguir cargando con la cruz propia y la de los demás… no hay duda que se dará la OIKOUMENE